Lagunas del Páramo: Lugares sagrados de Colombia

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¿Dónde están nuestros lugares sagrados? ¿Dónde están sus habitantes originarios?

Para la cultura Muisca, que en lengua chibcha significa “hombre”, el agua es centro de su cosmogonía. El respeto por el agua y la reverencia por sus santuarios impregnaba y determinaba su vida y sus costumbres. Lo que hoy concebimos como espacios naturales, como accidentes geográficos, eran para los muiscas el principio femenino, el cuerpo de la madre: las cañadas, saltos de agua, nacimientos, y lagunas, eran considerados como su sexo y en estos lugares se hacían ofrendas específicas para fertilizar el utero de la madre, como lo describe el antropólogo Diego Arango Ruiz en su hermoso texto Huitaca.

LOS MUISCAS: ADORADORES DEL AGUA

Para los muiscas las lagunas eran la morada de los dioses. Veneraban las lagunas de Siecha, Chingasa, Fúquene, Chisacá, Bocagrande, Guatavita e Iguaque. De ésta última, la “montaña vigorosa”, encontramos en la tradición muisca, emergió Bachué, la diosa acuática y lunar, diosa de fuentes de agua, la madre primigenia de cuyo primer hijo, Iguaque, que luego fue su esposo descienden todos los Muiscas. Bachué fue venerada en todos los lugares donde se encontraba el agua. Siguiendo al antropólogo Diego Arango, “El mito de Baché alude a relaciones entre fenómenos de carácter metereológico e hídrico y fenómenos astronómicos, basados en alineaciones geográficas. Los muiscas, como adoradores del agua, realizaban diferentes rituales, con caracoles y ranas, en medio de los humedales donde adelantaban sus observaciones astronómicas. Desde Saquenzipá se observa cuando el solsticio de verano y la Vía Láctea hacen su aparición, a semejanza de un caudal de luz. Ata es emblema del agua. EL número uno se denominaba Ata que significa agua. La serpiente celeste es terrestre cuando se convierte en río que desciende de la montaña al valle para alimentar a las comunidades y cultivos.

El culto a Bachué ha sobrevivido entre los campesinos de hoy quienes celebran algunos rituales secretos mostrando respeto y veneración a las lagunas en las altas montañas paramunas manteniendo por medio de mitos y leyandas lo sagrado como una manera de resistencia a la profanación y a la depredación ambiental.

Otro de los grandes mitos de los muiscas relacionados con el agua está el de Chidchacum que indignado por la maldad de los hombres, produjo el gran dilivio, al juntar las aguas de los ríos Tibitó y Sopó. Bochica, héroe civilizador, “Hijo del Cielo”, también llamado Nemterequeteba o Xué, el “Señor”, arrojó su bastón de oro y formó el salto de Tequendama para evacuar las aguas del dilivio.

Si desea acceder a una descripción más detallada de los dioses y mitología de los Muiscas, como Chiminigagua, origen de la luz, Chaquén, dios vigilante y guerrero y otros elementos de importancia cosmogónica:

https://tardecroaste.wordpress.com/2013/09/12/cultura-muisca-mitos-y-leyendas/

http://pueblosoriginarios.com/sur/caribe/muisca/religion.html

https://www.canoafilms.com

Podemos vivir sin venerar imágenes. Podríamos vivir sin orar, incluso sin meditar. Pero no podemos vivir por más de unos pocos días sin agua.

Carlos E. Londoño

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